LA MONEDA DE DOS CARAS

 

Con un poquito de humor voy a contar una historia rebuscando en los rincones que yo tengo en mi memoria.

De las cosas que escribo varias de ellas son oídas y por nuestros venideros más tarde serán leídas.

Queridos Manzanalinos le dejamos un legado y que nuestra descendencia sepan algo del pasado.

La fiesta de San Isidro la pongo de primer plato ¿cómo se le da este nombre si el Patrón es San Torcuato?

Pues  yo quisiera saber si alguien me puede explicar  ¿cómo se le da este nombre con tan poca autoridad?.

Cuando Isidro llegó aquí se llegaron a entender uno gobernaba el quince y otro manda el dieciséis.

Isidro dijo a Torcuato tu viniste el primero por que yo si estoy aquí fue por “Manuel el Cabrero”.

Un señor Americano nos dejó este recuerdo porque nunca olvidó su familia y su pueblo.

 

 

Fuiste labrador honrado llegaste a ala santidad, con Maria Goretti heroína de castidad.

El plato que ahora pongo es de Don Pedro Terrón que según tengo entendido quien el viril regaló.

Regimiento de Infantería de Méjico capital el señor Pedro Terrón dicen que fue capitán.

Emigrante americano de los que hizo fortuna que vino por Carbajales, cargando el oro en mulas.

Aquí se estableció por que del pueblo seriado según tengo entendido cruz de la calle vivía.

La envidia ha sido grande la que el dinero ha causado que una noche a este señor él robárselo intentaron.

A la puerta llamaron la sobrina salió a abrir y sin darse cuenta de ella fueron ciegos al botín.

Quedando tras de la puerta a la calle se lanzó auxilio pedía a gritos el pueblo se alborotó.

 

 

Socorro por las calles gritaba con mal semblante y los ladrones decían zorra por dónde escapaste.

Ellos se vieron perdidos el pueblo se amotino por las eras a Don Pedro lo llevaron en procesión.

Con las armas que tenían fueron en persecución y Don Pedro les gritaba no tiréis aquí voy yo.

Al arroyo del molino la gente se le acercaban ellos al verse perdido a Don  Pedro le soltaban.

Como ya veis en la vida muchas cosas van pasando aquel que queda marcado la cicatriz va enseñando.

Un recuerdo que yo tengo chupando era pequeñito los famosos charlatanes rodaban a  ojos vistas.

Repartían por la gente peines y lapiceros si alguien llevó ventaja el que picaba primero.

La gente se calentaba como si fuera un debate el charlatán les metía los duros de chocolate.

Estas cosas pasaban y nadie escarmentaba las gentes iban a ver cuando el charlatán gritaba.

Siempre engañaban a alguno las granjas y tunantes por que nosotros llevamos el egoísmo delante.

Estas cosas que yo cuerno las diga para que entiendan que después de tanto azote algo la vida te enseña.

San Torcuato y San Isidro mande quien quiera mandar la cosa haya consenso con toda la vencida

Y después de comer bien a la plaza a torear siempre hace la risión el que se suela mamar.