ANTONIO MARQUEZ EN MANZANAL DEL BARCO


No somos los Manzanalitos taurófilos nacidos de la noche a la mañana, contra lo que pudiera
pensarse. Para dar buena cuenta de ello es necesario remontarnos a 1932 aquel 16 de mayo que
escribió una página de oro en nuestra historia local.
Fue aquí en Manzanal, un pueblo castellano lamido por las limpias aguas del esla, donde
se batieron en las arenas de su ruedo tres de los que fueron indiscutibles maestros de la
tauromaquia: MARQUEZ, SOLORZANO y PACO MANZANO "el chico de la Botica".
Tal vez nunca, en su ya larga andadura histórica, se convirtiera como ahora lo hizo en el
centro de atención, no solo de la comarca y provincia sino incluso de la capital de España.
Fueron muchos los hombres estrechamente ligados al mundo de los toros los que acompañaron
desde la capital de España al director de lidia: Carnicerito de Málaga, Petisco Chicote, P.G.
Somoza, amen de otros corresponsales taurinos, entre ellos ABC….
Pero dejemos de rodeos y leamos la noticia en las mismas fuentes que recogieron in situ.
Así rezaba el CORREO DE ZAMORA: "Menudo bullicio se ha armado con el festival del lunes
en Manzanal del Barco. Así es nada ver a Márquez, Solórzano, con novillos de Guadalest y por
catrera Paco Manzano".
"En la mañana a los hermanos Arteaga y al Niño de Categoría". "Se ha organizado un servicio de
seis autobuses que hará servicio desde las 9 de la mañana". "Esperamos números aficionados de
Madrid, Valladolid y Salamanca". "Gran romería cerca del contorno y de coches cons los
señoriítos de Zamora".
¿Y todo esto de quien fue obra?
"logro Márquez (padre) le diese a los vecinos de Manzanal un festejo de toros allí donde nunca se
dieron". Márquez en el ruedo, y el pueblo entero, unido y entusiasmado, fueron los verdaderos
protagonistas de la fiesta.
¿Y la plaza? ¿Cómo era aquella plaza? "Habían hecho los del pueblo una estupenda plaza
con tendidos y tríllos por talanquera".
Si era sin duda una estupenda plaza. El ruedo de unos treinta metros de diámetro, poseía seis
burladeros con su correspondiente puerta de toriles. Un amplio callejón separaba el ruedo de los
tendidos como es reglamentario. Los tendidos a modo de escalera, trataban de imitar una
Maestranza, una Monumental, etc. Tenía capacidad para albergar a dos mil espectadores. Para
colocar al personal en sus respectivos asientos, se contaba con un nutrido grupo de
acomodadores, en su mayoría mozos del pueblo. No falto tampoco el palco presidencial, donde
se acomodaron las autoridades del pueblo y de Zamora, como el presidente de la Diputación y
personalidades venidas de la capital de España.
Tanto gusto la fiesta, que allí quedo la plaza para otro año y fue en 1033 cuando volvió
Márquez esta vez con Barrera y Corrochano.
Y fue entonces en 1933, cuando se dio nombre a la calle de D. Antonio Márquez, con todo el
aparato municipal, con discurso del sr. Arguello, Alcalde a la razón, de Pepe Sánchez Gómez y
por ultimo de D. Antonio Márquez que dio sencillamente las gracias a un pueblo agradecido. Y
fue Manzanal según Somoza, el primer pueblo de España que dedica una de sus calles, en este
caso la principal a un torero.